VOLVER AL AMOR
Cuando vemos las noticias cada mañana, cuando no podemos encontrar el punto medio en una discusión, cuando leemos un e-mail de alguien que nos trata mal o cuando llegamos a un lugar y no somos bienvenidos, en esos momentos recordamos que paz y amor ¡es lo que más necesita el mundo! Pero también sentimos que es lo más difícil de encontrar. Estoy seguro de que es posible transformar el lugar donde vivimos si cada uno de nosotros pone de su parte; si en lugar de tratar de cambiar a los otros, nos preguntamos “¿Puedo ser más amoroso con esta persona, en este lugar, o conmigo mismo?”
Podemos hacer mucho; sólo necesitamos actuar. El caos nace del odio y el miedo, la paz es el resultado del amor. Pero el amor no tiene la capacidad de transformar si no lo practicamos. Amar nos ofrece paz. Es el amor en acción.
Estamos transitando una época del año donde recordamos el mensaje que Jesús trajo al mundo de amarnos los unos a los otros; el amor como la única salida posible para un mundo que pide a gritos que adoptemos una actitud de mayor compasión, aceptación y solidaridad.
Les comparto algunas ideas que nos ayudarán a despertar esta actitud:
LA PAZ ES UNA ELECCIÓN.
Ésta se experimenta cuando nuestra mente está en orden. Nuestros propios pensamientos y actitudes nos quitan la paz, y cambiarlos depende de cada uno.
AL ATACARNOS, EL OTRO NOS PIDE AYUDA.
Cuando una persona actúa con rabia o descontrol, podemos devolver el ataque o reconocer que, desde su sufrimiento, nos está pidiendo amor. Por lo tanto, eso ofreceremos, ya sea con una mirada compasiva, una palabra de conciliación o renunciando a sostener una disputa.
NUESTOS PROPIOS JUICIOS NOS QUITAN LA PAZ.
Las relaciones se vuelven más amorosas si usamos la misma energía que gastamos para manipular o criticar al otro, en tratar de aceptarlo tal como es. El amor quizá no cambie a los otros, pero nos cambia a nosotros cuando elegimos ser más compasivos, humildes y tolerantes.
CUANDO PERDEMOS LA PAZ, ES QUE NOS FUIMOS DEL PRESENTE.
Si nuestra mente no está en paz, es porque está revisando en el pasado algún evento para despertar el enojo o la nostalgia, o está en el futuro buscando razones para preocuparnos por lo que pasará. Tomar conciencia del presente, de lo que estamos haciendo en cada momento, es la alternativa para recobrar el bienestar cuando lo perdemos.
RECIBIMOS LO QUE DAMOS.
Es una regla universal que todos recitamos, pero de la que no somos plenamente conscientes. Podemos reconocer en los demás la bondad, la alegría o la tolerancia si antes la hemos descubierto en nosotros. Por eso, cuando estemos recibiendo una mala actitud de alguien revisemos si hemos hecho lo mismo con esa persona u otra, o con nosotros mismos y comprenderemos por qué nos esta sucediendo
Lo que nos disgusta. La vida es un espejo que nos devuelve la imagen que proyectamos.
CADA EXPERIENCIA ES UNA LECCIÓN.
Tendemos a pensar que son malas las cosas que nos suceden y que no podemos comprender o aceptar. Si supiéramos esperar con paciencia, podríamos entender que todo lo que nos ocurre tiene un propósito positivo, sin importar de qué forma llega.
Sin duda, la pregunta más importante que nos podríamos hacer al finalizar cada día sería la siguiente:
¿He contribuido con mis pensamientos, mis palabras y mis actitudes a crear un mundo en paz
Revista selecciones 12/09, pág.35- 36.
Tal vez pensamos que un leño solo no hace una fogata y que si unicamente nosotros lo ponemos en práctica no va a funcionar pero quiero decir que nuestras acciones en la vida son como un efecto dominó, siempre hay una influencia y por ello debemos recordar una de las leyes de Newton es: para toda acción hay una reacción.
EL JURAMENTO DEL PATRIOTA
Soy tan sólo uno
Pero al menos soy uno;
No lo puedo hacer todo,
Pero puedo hacer algo.
Y lo que puedo hacer
Es lo que debo hacer;
Y lo que debo hacer,
Por la gracia de Dios lo haré.
Se que nuestras acciones influyen en otros y debemos decidir a partir de hoy en influir positivamente en la vida de los demás despues de todo son nuestras acciones las que dejan una huella de nuestra existencia y que sería bueno que esa huella sea algo bueno que recordar.
viernes, 16 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
CERRANDO CÍRCULOS

Muchas personas son prisioneras de su propio pasado, este las hace llevar un pesar en su presente y no permite que vivan su vida a plenitud.
CERRANDO CÍRCULOS (de Pablo Coelho)
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida, si insistes en permaner en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, deja ir momentos de la vida que se van clausurando...
Terminaste con tu trabajo? ¿se acabó la relación?, ¿ya no vive más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La amistad se acabó?...
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender po qué sucedió tal o cuál hecho... El desgaste sería infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, deprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú...suelta el resentimiento, el prender tu "televisión personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte, ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar"(a qué), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¿Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo! si no, dejálos ir, cierra capítulos. Dite a tí mismo que no...que no vuelves. Pero no por orgullo ni soberbia, sino xque ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses , hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, xque en la vida nada se queda estático. Es salud mental, amor x ti mismo..desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nadie es indispensable, ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir xque: cuando veniste a este mundo "llegaste" sin ese adhesivo, por la tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr xque, te repito,¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero... vamos...cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. "ESA ES LA VIDA......"
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida, si insistes en permaner en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, deja ir momentos de la vida que se van clausurando...
Terminaste con tu trabajo? ¿se acabó la relación?, ¿ya no vive más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La amistad se acabó?...
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender po qué sucedió tal o cuál hecho... El desgaste sería infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, deprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú...suelta el resentimiento, el prender tu "televisión personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte, ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar"(a qué), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¿Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo! si no, dejálos ir, cierra capítulos. Dite a tí mismo que no...que no vuelves. Pero no por orgullo ni soberbia, sino xque ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses , hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, xque en la vida nada se queda estático. Es salud mental, amor x ti mismo..desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nadie es indispensable, ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir xque: cuando veniste a este mundo "llegaste" sin ese adhesivo, por la tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr xque, te repito,¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero... vamos...cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. "ESA ES LA VIDA......"
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