El último de los 4 hijos nació con las piernas tullidas, los médicos dijeron que padecería de una deficiencia en los huesos y que nada podían hacer.
Le hicieron un cuarto aparte, sus demás hermanitos no podían jugar con él y cuando preguntaban que cuántos hijos tenían contestaban que tenían tres hijos, se avergonzaban del enfermito y no lo tomaban en cuenta.
Cierta noche los cónyuges tuvieron una acalorada discusión, la mujer estaba sollozando y el niñito invalido arrastrándose se acercó a ella y le dijo: Mamita no llore, yo la quiero mucho. La ingrata mujer se conmovió, tomó en sus brazos a la criatura y lo llenó de besos y le pidió perdón.
AYUDA A TUS HIJOS MÁS NECESITADOS Y NO TE AVERGUENCES DE ELLOS. SI AMAS LA VERDAD ACEPTARÁS LA REALIDAD DE TUS HIJOS.
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